Gestión de materiales. Las fibras de la química.

Gestión de materiales. Las fibras de la química.

No solamente su belleza, sino también el precio de la seda, animaron a muchos de los primeros científicos a desarrollar una fibra que se pareciera al hilo del gusano de seda.

Conocidas al principio como seda artificial: en 1924, este término fue sustituido por el de rayón.

El proceso consistía en forzar el paso de un líquido viscoso (derivado de la celulosa) a través de pequeñas toberas y endurecerlo para formar el hilo coagulándolo en un baño químico.

Fue en la década de los años treinta cuando se inició la fabricación de nailon a gran escala. El éxito fue muy rápido, lo que favoreció la aparición de otras fibras sintéticas, obtenidas por polimerización de sustancias derivadas del petróleo. Más tarde se introducirían otro tipo de fibras sintéticas, como el nailon, el poliéster o la poliamida.

La elaboración de fibras sintéticas textiles se realiza a partir de materias primas que se encuentran con relativa facilidad y son, en términos generales, poco costosos: carbón, alquitrán, amoniaco, petróleo, además de subproductos derivados de procesos industriales.

Las operaciones químicas realizadas con estos materiales permiten obtener resinas sintéticas que, tras su hilado y solidificación, resultan elásticas, ligeras y muy resistentes tanto al desgaste como a la presencia de ácidos u otros agentes externos. La incorporación de un colorante al polímero permite teñir el material antes de su hilado, lo que se traduce en un óptimo nivel de estabilidad cromática en la fibra, que, además de no desteñir, elimina la necesidad de recurrir a posteriores operaciones de fijado del tinte.

 

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